Información no es conocimiento

Información no es conocimiento

4 julio, 2019 Descripción del mundo 0
Una mujer busca saber en la biblioteca. Los libros están volando alrededor.

Mujer en la biblioteca (Imagen de comfreak en PLiXS)

Lo que los familiares, amigos, colegas, escuelas, universidades o medios como los periódicos, la televisión e Internet nos transmiten, a menudo no es conocimiento. Es sólo información. Si se describen eventos pasados en un libro de historia, eso puede ser correcto o incorrecto.

Si nos fijamos en libros de física que tienen más de 300 años, podemos ver que, según el conocimiento científico actual (*), parte del contenido es incorrecto. De manera similar, en el año 2300 se dirá que en los libros de 2019 hay muchos errores, aunque desde el punto de vista de hoy corresponde a la verdad.

Las farolas negras

Si te digo que en la calle en la que vivo las farolas son negras, entonces tengo el conocimiento porque las he visto y puedo verlas en cualquier momento cuando miro por la ventana. Para ti, ésta es primero una información. Tienes que venir a mi calle y solo entonces sabrás si esta información es correcta. Claro, no tiene sentido mentirte sobre el color de las farolas. Por lo tanto, la probabilidad de que la información corresponda a la verdad es muy alta. Sin embargo, es sólo una información.

La búsqueda de la verdad

Primero debemos averiguar si la información es correcta antes de que podamos llamarla conocimiento. Si vienes a mi calle y ves las farolas negras, entonces tienes la certeza de que hay farolas negras en mi calle.

Por el contrario, esto también significa que no podemos verificar muchas cosas en absoluto. Tomemos los libros de historia, por ejemplo. Después de todo, no podemos viajar en el tiempo atrás. Podemos examinar los hallazgos arqueológicos y evaluar documentos, si es que existen. Entonces tenemos que sopesar cuán confiables son estas fuentes.

Otras relaciones son tan complejas que es difícil encontrar la verdad. Tomemos como ejemplo el ámbito de la nutrición. Muchas recomendaciones son afirmaciones y nunca han sido fundamentadas por estudios, o se han comprobado, pero nuevamente hay estudios que dicen lo contrario. Los estudios en humanos a menudo son contradictorios porque hay muchos parámetros que no están controlados. A veces, uno invoca experimentos con ratones, pero aún no sabe hasta qué punto los resultados son transferibles a los humanos.

Discusiones sin sentido

Tal vez la siguiente situación te suene familiar. Estás sentado con algunos amigos y hablando sobre todo tipo de temas. A veces sabes más y otras veces menos. Pero a menudo solo tienes información del periódico, la televisión o Internet. Sin embargo, se forma una opinión personal, aunque no existe ningún conocimiento. E incluso si la información es correcta, falta más información para clasificarla correctamente.

El cambio de paradigma

Sobre la base de la información que tenemos, construimos un modelo de cómo funciona este mundo. Un modelo explicativo para un evento se llama paradigma. A medida que nuestra información cambia, nuestro paradigma cambia.

Un buen ejemplo de tal cambio proviene del experto en gerenciamiento estadounidense Stephen Covey [1]. Estaba sentado en el metro de Nueva York cuando llegó un hombre con sus hijos. Los niños se portaron mal y molestaron a los demás pasajeros. Stephen Covey pensó que el hombre era completamente insensible y no se responsabilizó de sus hijos. Pero entonces el hombre le confió que acababan de salir del hospital y que su esposa había muerto hacía una hora. Por supuesto, esta nueva información ha cambiado repentinamente la opinión de Stephen Covey sobre el hombre y la situación en general.

Fe ciega

Como a menudo no sabemos si la información es verdadera, e incluso solo tenemos una fracción de la información, podemos concluir que no sabemos mucho. Sin embargo, frecuentemente creemos que sabemos y tomamos decisiones basadas en esa creencia. Una creencia en información, que erróneamente llamamos conocimiento.

Surgen las creencias

La información hace que creencias surjan en nuestras mentes. Esto permite ser manipulados por otros, tanto consciente como inconscientemente.

Margaret Paul [2] nombra en su libro Inner Bonding algunas creencias negativas que pueden transmitirse en la primera infancia por el entorno y que a menudo persisten hasta la edad adulta:

  • Algo está mal conmigo.
  • Otras personas son responsables de mis sentimientos.
  • Soy responsable de los sentimientos de los demás.
  • Puedo influir en cómo otros piensan en mí y cómo me tratan.

Estas creencias, si las tenemos, pueden afectar grandemente nuestras vidas. Pero tenemos creencias sobre todo: sobre el vecino, la política, la ciencia, el deporte, la nutrición. Lo que sea que haya en este mundo.

La descripción del mundo

Con nuestras creencias, describimos automáticamente el mundo, nos guste o no. La descripción del mundo actúa como un filtro e influye en nuestra percepción. Basados en creencias y percepciones, pensamos y actuamos. Si tenemos creencias que no son consistentes con el mundo, podemos orientarnos peor. Además, las combinaciones de creencias falsas pueden dar lugar a nuevas creencias falsas. Entonces se vuelve como un laberinto oscuro que se hace más y más grande y en el que nos metemos más y más profundo.

Por esta razón, es importante revisar toda la información que hemos recibido y no creerla ciegamente. Lo mismo ocurre con las cosas que creíamos hasta ahora.

Notas

(*) En muchos casos no hay consenso en la investigación.

Indicación de las fuentes

[1] Stephen R. Covey, The 7 Habits of Highly Effective People: Powerful Lessons in Personal Change, Mango Media, Kindle Edition 1 (2015)

[2] Margaret Paul, Inner Bonding: Becoming a Loving Adult to Your Inner Child, HarperOne, Kindle Edition 1 (16. Oktober 2012)

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *